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Fortitudine vincimus

"Pilar" es apellido

Una de las pocas cosas que, con toda seguridad, van a heredar mis descendientes es una coletilla de tres palabras: Pilar es apellido”.

Esta coletilla, ineludible, ha sido una rémora que me ha seguido, acompañado, perseguido a lo largo de mi vida y dijera como dijera mi nombre, ya fuera completo, solo el primer nombre, solo el segundo, daba lo mismo, ... nunca me escapaba de tener que puntualizar lo de “Pilar es apellido”. Había quien lo interpretaba como un remedo o copia cutre de José María, pongo por caso, si se me había ocurrido dar solo el segundo nombre y primer apellido. Si, por el contrario, daba mi nombre completo y apellido, la cosa podía convertirse en surrealista porque, claro está, las mismas posibilidades tenía Pilar de ser nombre que Julio de ser apellido, por lo cual era preciso incorporar una segunda coletilla que, aunque no por menos frecuente era menos molesta. En ocasiones, dar mi nombre en según a qué instancias daba lugar todo un anecdotario que dependía del número de personas que me seguían en la cola, ya que, con cansina frecuencia, alguien acababa preguntando si era maño, pero ¿por qué? ¿es que hay muchos madrileños que lleven el apellido "Almudena" ? Bueno, es igual.

El apellido fue causa de una amenaza de arresto por parte de un brigada (o subteniente) grandullón, aunque un tanto disperso, de cuyo nombre, no es que no quiera, es que no consigo acordarme. La cosa fue que Pedro Zamora “el Peque", graciosillo él, me llamó "Pili" mientras andaba por las inmediaciones el susodicho suboficial. A éste le llamó mucho la atención la inadecuada  (peyorativa ?) forma de dirigirse a un compañero. Intenté mediar explicando que no era más que un apelativo amistoso que hacía referencia al apellido que mi progenitor había tenido a bien dejarme en herencia o usufructo.  Y allí empezó el embrollo: si para él ya "Pili" era malo, "Pilar" le sonó fatal; no acababa de entender, se había quedado como bloqueado y ¡me quería arrestar por dejarme llamar Pilar! A todo esto, Pedro Zamora ya había asumido que la cosa había dejado de ir con él y se había retirado a una distancia prudencial, observando el episodio propio de un monologo de Gila o de una película de Berlanga. El simple acto de identificarme mediante documento expedido al efecto evitó que me arrestara por “intentar sorprender la buena fe de un superior” o algo por el estilo. Y "el Peque" descojonándose. ¡Y encima no se acuerda del episodio!

Cuando llegué a destino en el Escuadrón de Alerta y Control W7 (hoy EVA 7) la cosa se convirtió en surrealista, pues, a la sazón, andaba destinado por aquellos lares José Luis Teresa, que alguno de vosotros recordará pues era de dos promociones anteriores a la nuestra. "Teresa" y "Pilar": el cachondeo estaba servido y listo para disfrutarlo. Esto, por supuesto, dio lugar a jugosas anécdotas que sería prolijo y cansino enumerar.

 

Francisco J. Pilar Fernández (Pilar es apellido). Promoción de 1968.

 

P.S. Existen un total de 1085 personas, según dice Internet (la consulta no ha sido exhaustiva), que tienen como primer apellido Pilar, que es un porcentaje sobre el total de 0.023%, de ellos muchos son primos míos o hijos de primos, sin contar los que lo llevan de segundo apellido.