Promoción de 1968 USO Escuela Transmisiones

Fortitudine vincimus

"Larache"

Aquel sargento de primera tenía la misma pinta que Clint Eastwood. Era alto, delgado y andaba lento, con las manos bajas como listas para sacar el revolver. Le apodaban "Larache" porque estuvo allí destinado y lucía en la guerrera el identificativo de una unidad "africana" (algo parecido a una silueta de camello). No recuerdo que nos diese asignatura alguna. Solo coincidíamos con él cuando le tocaba de sargento de semana.

No gritaba. No arrestaba. Solo arreaba unas hostias como panes. Después de tanto tiempo ya sabíamos como funcionaba aquello. Lo mejor virtud que podía tener un sargento de semana era la de ser consistente y previsible. Y aquel hombre era realmente consistente y previsible: si te pillaba en offside te caía un hostia de "hombre". Ya sabías a qué jugaba, así que pocas bromas. No te cabía un pelo de gamba en el culo durante la semana. Temible. 

Pasados los tres años de alumno, ya destinado en la Escuela, tuve la ocasión de conocerle mejor. Se encariñó con el grupo de cabos obreros que estudiábamos en la universidad y nos demostraba (a su forma, sin palabras) su afecto por nosotros y nos prestó su ayuda siempre que pudo. Ya licenciado no lo volví a ver nunca más. Pero me acuerdo del curioso camino que recorrí: desde el miedo hasta el afecto y el respeto.